Economía · La Nación Argentina
Se va Messi, pero quedan los Salieris: la genialidad se acaba, la brillantez puede mantenerse
Medio: La Nación Argentina · lanacion.com.ar · País del medio: Argentina
EXTRACTO DEL FEED · ATRIBUIDO AL MEDIO
Todavía hay argentinos que imploran por una entrada para la despedida de Lionel Messi, cuya venta se agotó en una hora y cincuenta minutos. Ni los altos precios frenaron la avalancha de interesados. No existe un estadio que permita reunir a las decenas de miles de personas que quisieran llevar a su hijo o a su nieto, a su padre o por qué no a su abuelo también. Si el tema es la selección, el futbolero por ahora piensa en la despedida del miércoles 6. El proceso mental del retiro del genio llevará su tiempo. Pero a quienes conduzcan el nuevo seleccionado no les quedará otra que pensarlo sin él.
Bienvenidos al post. Sin saber si seremos del todo bienvenidos. Un buen punto de partida será tener claro que Argentina cuenta con una estructura de jugadores en la elite. Dibu Martínez, Cuti Romero, Lisandro Martínez, Alexis Mc Allister, Enzo Fernández, Julián Alvarez y Lautaro Martínez arman el G7. Dos por línea, suficiente para desparramar calidades en dosis justas. Mientras ellos armarán el tronco del equipo, el plantel necesitará de mejores complementos que en los últimos años. O por lo menos de futbolistas que sean más considerados. No es sólo Messi el que faltará. El ciclo de Nicolás Otamendi también terminó y alguno más tal vez también finalice paulatinamente. Obvio, el reemplazo de un número significará más que el de cualquier otro.
¿Habrá habido alguna prenda de indumentaria más vendida en el mundo entero que la camiseta argentina con el 10 en la espalda en los últimos 5 años? Ni un jean de determinada marca ni zapatillas que haya impuesto la moda deben llegar a competirle. Se vio en el último Mundial, donde costaba saber a la distancia cuántos compatriotas había en los estadios porque el 80% de la concurrencia, de diversas nacionalidades, estaba vestido de la misma forma. La 10 ahora seguirá siendo un motivo de deseo, pero entre los protagonistas. Lautaro la viste en el Inter, a Enzo le calzaría con lógica y hay varios cuya función les permitiría usar el número, desde Thiago Almada hasta Nicolás Paz o Franco Mastantuono. Más que un detalle, será una decisión.
Luego viene lo más importante: las sociedades, la química, los complementos. Lo que determina el juego. Sobran los zurdos que arrancan desde la derecha, la posición que quedará vacía: Paz, Mastantuono, Matías Soulé, incluso Paulo Dybala a quien no habría que olvidar a partir de su buen nivel en la Roma y, ahora sí, su continuidad. Un diestro como Gianluca Prestianni, citado por su gran arranque de temporada en el Benfica, también puede actuar en esa zona. Talentosos siempre habrá. Pero parecerá un desperdicio no probar con una manera diferente, un esquema poco utilizado. La ausencia puede destapar una oportunidad; en este caso, la oportunidad de que Lautaro o Julián ya no esperen en el banco de suplentes.
Más de una vez Lionel Scaloni justificó la alternancia de los nueves desde la presencia de Messi. En general, el técnico no quiso juntar a los tres de entrada; sí en caso de necesidad: como inolvidable ejemplo reciente aparece el segundo tiempo contra Inglaterra. Su estrategia fue siempre fortalecer el medio campo. En el último Mundial, además, Messi se movió más como un delantero que como un armador. Para encontrar un partido por los puntos con el trío desde el inicio, hay que buscar hasta octubre de 2024: 6-0 frente a la débil Bolivia en el Monumental, con la particularidad de que ese día Alvarez jugó por la izquierda.
Ya Scaloni había decidido lo mismo en su primer torneo oficial: la Copa América 2019. Todavía sin Julián pero con Sergio Agüero, primero dejó en el banco a Lautaro, luego lo incluyó entre los once frente a Qatar con la obligación de la victoria por delante y nuevamente lo relegó en las instancias decisivas. El del doble 9 es un tema de debate desde hace años en la selección. Alejandro Sabella alistaba a Gonzalo Higuaín y Agüero en las eliminatorias, pero antes de viajar al Mundial en Brasil había decidido que desde los octavos de final en adelante cambiaría al 4-4-2. Gerardo Martino les dijo a ambos y a Carlos Tevez que les convendría que uno jugara de 2, otro de 5 y uno solo de 9. Jorge Sampaoli los juntó cuando los minutos quemaban contra Nigeria, pero no puso a ninguno de arranque contra Francia. De tan trillada, ni vale la pena llegar a la historia de Gabriel Batistuta y Hernán Crespo en 2002.
Lautaro Martínez es el goleador de la liga italiana y convive con Marcus Thuram en el Inter. Antes lo hizo con Romelu Lukaku. Julián Alvarez absorbe la presión en el Atlético de Madrid, aunque no tiene problemas en compartir el frente de ataque con Alexander Sorloth. Conclusión: acostumbrados a otro centrodelantero cerca, Lautaro y Julián son complementarios. Ambos salen para entrar. El primero tiene mejor cabezazo; el segundo, mejor media distancia. Finalizan jugadas, también retroceden para pivotear en el inicio. Si en los últimos años el posible ingreso de uno de los dos inquietaba al rival, ahora tendrían que preocuparse por no desatender a uno cuando marquen al otro.
Habrá otros temas en la sucesión, claro. La capitanía será uno de ellos. Los candidatos no escasean. Desde la personalidad avasallante de Dibu hasta la ganadora de Enzo, de la inteligencia de Lisandro al carácter de Romero (el que parece ser el elegido). El otro tema ya para el corto y mediano plazo será el interés que despierte la selección, la motivación que generará un equipo que en todo este tiempo se movió alrededor de quien ahora se despide. Hay dos generaciones que sólo entienden a la selección con y desde Messi. Se va el líder, pero quedan los Salieris. La genialidad se acaba, la brillantez puede mantenerse.
Leer la noticia original en La Nación Argentina ↗Países detectados en el texto: Argentina · Bolivia · Brasil · Francia · Nigeria · Clasificación automática.
Veracidad y contraste
Sin verificación editorialNo se asigna un porcentaje de verdad. La coincidencia entre publicaciones mide cobertura, no demuestra exactitud ni independencia.
Escala de 0 a 5 o más dominios. La agrupación usa similitud de titulares dentro de una ventana de 48 horas y puede equivocarse.
Cómo funciona el contraste →